"No llego al orgasmo", dificultades con la erección y otras de las dudas más habituales sobre sexo

 

Las especialistas Lurdes Orellana y Victoria Tomás enumeran y explican las cinco cuestiones más demandadas por los jóvenes en la asesoría sexológica del Cipaj.

 
 

¿Has tenido alguna vez alguna duda sobre sexo que no hayas sabido con quién compartir? Infecciones, disfunciones, preocupaciones... "¿Dónde está el punto 'G'?", "¿Puedes deshacerte del herpes?", "¿Qué edad tienes que tener para comprar preservativos?" o "¿cómo conseguir que una mujer tenga un orgasmo?". Estas son precisamente algunas de las preguntas más 'googleadas' sobre sexo, sin embargo, Internet no es la mejor opción para consultar este tipo de cuestiones porque no puedes asegurarte de que las respuestas, habitualmente ofrecidas a través de cuentas anónimas o bajo un pseudónimo, sean de especialistas, ni que tu caso pueda analizarse a través de una pantalla.

¿Crees que Internet puede tener respuesta a todas tus dudas sobre mitos y leyendas sobre 'la primera vez', sobre cuál es la mejor hora para tener sexo,  o cualquier  otra cuestión sexual? No tiene por qué, ni tampoco puedes estar seguro de que vaya a hacerlo de la forma más científica y veraz. Entonces, ¿a quién preguntar? 

En Zaragoza, el Cipaj ofrece el servicio de la asesoría sexológica de forma gratuita y anónima para personas de entre 14 y 30 años. Allí, en el edificio de la Casa de los Morlanes de la Plaza de San Carlos, Lurdes  Orellana y Victoria Tomás atienden estas y otras cuestiones relacionadas con las relaciones de pareja y el sexo. Y es precisamente con base en su experiencia como han elaborado la siguiente lista de dudas frecuentes entre jóvenes sobre sexo:

1. Dolor durante la penetración, o incluso imposibilidad de recibir ninguna penetración

Esta es una consulta muy habitual entre las mujeres. Puede estar relacionada con malas experiencias con el coito, que hacen que el cuerpo “se cierre” como respuesta a ese recuerdo negativo. A veces ese cierre corporal proviene de los aprendizajes sociales y mensajes interiorizados en torno a cómo tienen que vivir la sexualidad las mujeres: siempre complacientes, más pendientes del placer del otro que del propio, sin suficientes herramientas para saber y expresar lo que nos gusta, con dificultades para hacernos respetar y que no se traspasen ciertos límites. El asunto del consentimiento real sale aquí a veces (aceptan relaciones que en realidad no desean del todo, y aunque la cabeza diga que sí el cuerpo dice que no, y por eso duele). Prácticamente nunca hay una condición médica detrás de este tipo de molestias y dolores, sino una cuestión más psicológica, que se puede abordar con buenos resultados desde la sexología, modificando ciertas creencias y ganando en autoestima, entre otras cosas.

2. No llego al orgasmo (mujeres)

Otra de las consultas habituales tiene que ver con las dificultades para llegar al orgasmo entre las mujeres. Tiene que ver en parte con lo que a veces se ha denominado “la dictadura del orgasmo”: parece que si no hay orgasmo la relación erótica no cuenta o no puede ser satisfactoria, cuando en realidad esto no es así, puesto que hay muchas maneras de disfrutar y muchos niveles de intensidad(válidos todos ellos). Pero si estamos más pendientes del orgasmo que de disfrutar y fluir, entonces ese mismo “estar pendiente” puede hacer que desconectemos del cuerpo y del placer y no lo consigamos. Funciona como un círculo vicioso. Otras veces tiene que ver con el tipo de estimulación que recibe esa mujer, que por lo que sea no es la más adecuada. Eso se relaciona con conocerse a una misma para saber lo que te gusta, y también – una vez más – con saber pedirlo a tu pareja o amante del momento. O con la idea errónea de que todo el mundo funciona igual, que habría que sustituir por la de diversidad: cada cuerpo responde de una manera distinta, y hay que explorar y descubrir, y no dar por sentado que a todo el mundo le vale lo mismo.

3. Dificultades con la erección

Entre los hombres una de las consultas más habituales tiene que ver con las dificultades con la erección. Ocurre algo parecido a lo del orgasmo entre las mujeres: cuando me sitúo más en el plano intelectual que en el corporal, por ejemplo porque estoy pensando en que esa erección no llega o no es suficiente, entonces bloqueo la respuesta corporal. La ansiedad no se lleva bien con el deseo ni el placer. Y ahí puede ser que empiece ese círculo vicioso: como una vez tuve problemas con la erección, la siguiente vez ya estoy más pendiente de eso que de disfrutar, y claro, se produce lo que llamamos desde la psicología “profecía autocumplida”: como me autodiagnostiqué que iba a fallar, pues fallo.

Todos los hombres tienen en algún momento de sus vidas dificultades con la erección. No hay que vivirlo como algo dramático.

Sí convendría darle la vuelta a ese modelo de sexualidad masculina tan centrado en sus genitales y el “rendimiento” de los mismos, en lugar de valorar la globalidad del placer y el deseo, más allá de los genitales o las erecciones.

4. Tengo problemas con mi pareja – ¿relaciones de buen trato?

Son muy habituales las consultas relacionadas con la pareja: dificultades en la comunicación, relaciones que tienen más de dependencia y toxicidad que de buenos tratos y crecimiento personal (que es lo que entendemos que debería darse en las parejas). Muchas tienen relación con el modelo romántico de cómo entendemos que tiene que ser una pareja, y con los estereotipos de género. Por un lado, a las mujeres se les educa como cuidadoras (y aparece esa idea romántica de que pueden hacer que ese chico “malote” cambie y se vuelva bueno), dóciles, etc. Y se nos dan pocas herramientas e información para ser capaces de identificar las relaciones tóxicas o que nos hacen daño desde el principio, antes de que nos duelan demasiado. Por otro lado, los chicos crecen creyendo que pueden ejercer autoridad sobre las mujeres y tratarlas a su antojo, traspasando los límites del respeto y el cuidado a la otra persona. Claro que esto es un poco generalizar, pero hay mucho de esto entre las dificultades que se dan en pareja entre la gente joven.

5. Falta de deseo

Tanto en hombres como en mujeres esta es una consulta que aparece con cierta frecuencia. ¿La solución? Primero tener claro que no existe pastilla ni solución mágica que haga reaparecer el deseo: hay que “currárselo”, alimentarlo para que no desaparezca. Luego, tener claro qué deseamos, y cultivar una relación sana con nuestro propio cuerpo y deseos. A veces lo que pasa es que las prácticas eróticas que tengo no son satisfactorias (por el motivo que sea) y eso hace que mi deseo se vaya apagando. Eso no sería un problema de deseo en sí mismo, sino que lo que hago no me gusta mucho, y termina dejando de interesarme. O que me dejo llevar por la presión social de lo que se supone que tengo que hacer: la presión social influye sobre la cantidad, el tipo de prácticas que se supone que nos tienen que gustar, el tipo de parejas que debemos desear, el tipo de cuerpo que debo tener, etc. Vamos, que la presión social es mucha y está muy por todas partes. Por eso insistimos tanto los/as sexólogos/as en que hay que conocerse y escucharse, para conectar con mi placer, que no tiene que por qué ser el que me venden desde los anuncios o las películas, y así descubrir qué es lo que más me gusta y poder escribir mi propia historia sexual conforme a quien soy yo, mis necesidades y mis deseos.

 

 

 

Nueva categoría

Esta sección está vacía.